Ana səhifə

La artesaníA: identidad y patrimonio cultural de los pueblos


Yüklə 105.48 Kb.
səhifə1/2
tarix22.06.2016
ölçüsü105.48 Kb.
  1   2
LA ARTESANÍA: IDENTIDAD Y PATRIMONIO CULTURAL DE LOS PUEBLOS

I.- Las Técnicas Artesanales Tradicionales y el Patrimonio Cultural Inmaterial
La idea de que los diferentes modos de vida de los pueblos constituye un valor inestimable de la diversidad cultural y de que los conocimientos tradicionales son también fuente dinámica de cambio y creatividad que propician el desarrollo humano se ha ido abriendo paso, gracias a los esfuerzos por avanzar en una concepción del desarrollo desde una perspectiva cultural en la que los parámetros económicos son vistos como parte del carácter multifacético y multilateral de la vida social y se considera primordial el sentido de plenitud que surge del acceso del hombre a la cultura en toda su diversidad creativa.
La sociedad contemporánea está protagonizando un proceso de toma de conciencia sobre la necesidad de adoptar una postura activa frente a los problemas que amenazan la vida en el planeta, la del propio hombre y la de los valores culturales por él desarrollados a través de toda la historia. Esta toma de conciencia se hace evidente en los nuevos problemas y conceptos que son abordados en el marco de las Conferencias Generales, reuniones y consultas de expertos que realiza la UNESCO para adoptar nuevos instrumentos que ayuden a salvaguardar, para las generaciones actuales y futuras, la riqueza cultural de la humanidad.
Si hace solo unos años se consideraba que eran motivo de protección: “los monumentos: obras arquitectónicas, de escultura o pintura monumentales, elementos o estructuras de carácter arqueológico, inscripciones, cavernas y grupos de elementos, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte, la ciencia, los conjuntos: grupos de construcciones, aisladas o reunidas, cuya arquitectura, unida e integrada en el paisaje les dé un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de la ciencia, lugares: obras del hombre u obras conjuntas del hombre y la naturaleza, así como las zonas incluidos los lugares arqueológicos que tengan valor universal excepcional desde el punto de vista histórico, estético, etnológico o antropológico”. (1). Todos ellos expresión de una creatividad objetivada, ahora se incorporan a esos esfuerzos por la conservación y preservación: el saber tradicional, los conocimientos y practicas de las comunidades que poseen estilos tradicionales de vida, los procesos que garantizan un uso sostenible de la diversidad biológica y del entorno natural, la lengua y las costumbres y las expresiones creativas, los productos, los recursos, espacios y demás aspectos del contexto social y natural necesarios para que perduren estilos de vida que garanticen el equilibrio y la armonía necesarios entre naturaleza y sociedad.
Este nuevo enfoque de lo que debe ser protegido se abre por tanto no sólo a las expresiones de la cultura material, sino a esas expresiones inmateriales que son, sin dudas, un elemento fundamental en la transmisión de conocimientos y valores de la comunidad, en la definición de su identidad y en la perdurabilidad de los mismos.
En marzo del año 2001 la UNESCO organizó una reunión de expertos en Turín (Italia) titulada “Patrimonio cultural inmaterial, definiciones operacionales” que señaló que se podría definir el patrimonio cultural inmaterial como “los procesos asimilados por los pueblos, junto con los conocimientos, las competencias y la creatividad que los nutre y que ellos desarrollan, los productos que crean y los recursos, espacios y demás aspectos del contexto social y natural necesarios para que perduren; además de dar a las comunidades vivas una sensación de continuidad con respecto a las generaciones anteriores, esos procesos son importantes para la identidad cultural y para la salvaguardia de la diversidad cultural y la creatividad de la humanidad” (2)
Las recomendaciones emanadas de la Conferencia de Turín señalaban que la protección del patrimonio inmaterial y las acciones encaminadas a la salvaguardia del mismo deben “dirigirse en primer lugar a los creadores y a las comunidades depositarias del patrimonio cultural inmaterial así como a los especialistas, investigadores y trabajadores en el ámbito de la cultura, respetar la dignidad y los derechos pertinentes de los creadores e intérpretes o ejecutantes del patrimonio cultural inmaterial para que sigan gozando plenamente de la libertada de creación, expresión y transmisión de su cultura. También sería importante que en las acciones por la preservación del patrimonio inmaterial participen plenamente todas las partes interesadas y, más especialmente, los sectores populares de que trate (artesanos de la cultura y comunidades encargadas de conservar ese acervo o comunidades nacionales, regionales e internacionales) y que se tomaran otras medidas para garantizar su bienestar socioeconómico”. (3)
En este sentido la búsqueda de vías de protección del patrimonio inmaterial debe orientarse hacia los siguientes objetivos:


  1. Conservar las creaciones del ser humano que podrían desaparecer para siempre

  2. Darles un reconocimiento mundial

  3. Fortalecer la identidad

  4. Posibilitar la cooperación social dentro de los grupos y entre ellos

  5. Garantizar la continuidad histórica

  6. Proponer la diversidad creativa de la humanidad

  7. Fomentar el disfrute del patrimonio cultural inmaterial (4)

Posteriormente, la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial desarrollada en la 32ª Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura “UNESCO”, celebrada en París en octubre del año 2003, definió como patrimonio cultural inmaterial “los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas -junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural”. (5)


En esta Convención se reconoce que este patrimonio cultural inmaterial, que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana.
El Artículo 2 de la citada Convención señala que el Patrimonio Cultural Inmaterial se manifiesta en los siguientes ámbitos:
a) tradiciones y expresiones orales, incluido el idioma como vehículo del patrimonio cultural inmaterial;

b) artes del espectáculo;

c) usos sociales, rituales y actos festivos;

d) conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo;



e) técnicas artesanales tradicionales.
La inclusión de las técnicas artesanales tradicionales dentro de los ámbitos que abarca el Patrimonio Inmaterial constituye un reconocimiento tácito al importante rol desempeñado por la creación artesanal en la producción y reproducción de los medios de vida de los pueblos a través de toda la historia y de su función como elemento de articulación entre los valores materiales y espirituales de una colectividad.
La producción artesanal constituye la primera forma de actividad trasformadora del hombre, la primera forma de producción. Su historia se remonta a los orígenes mismos de la especie humana, cuando no existía una diferenciación ni especialización entre la actividad material y espiritual, sino lo que se ha dado en llamar el complejo sincrético cultural del hombre primitivo. La producción artesanal y la organización de la misma en talleres y gremios caracterizan a las sociedades pre-industriales. La Revolución Industrial y el crecimiento desmedido de la producción seriada, con el consiguiente agotamiento de los recursos naturales, desplazó de muchas sociedades la forma de producción artesanal y con ella la unidad entre lo estético y lo útil que le era inherente.
El equilibrio existente entre la naturaleza y la producción en la sociedad pre-industrial, así como en comunidades donde la producción manual sigue constituyendo el principal sostén económico, se ha tomado como una referencia para demostrar la importancia de la renovación de los recursos naturales y la preservación de todos los elementos que garantizan la continuidad de la producción. La producción artesanal se caracteriza por un tratamiento respetuoso de las fuentes y recursos naturales de las que se nutre, los artesanos y las comunidades artesanales por lo general velan porque no se agoten los recursos que le garantizan la continuidad de su trabajo.
Los ingleses John Ruskin (1819-1900) y William Morris (1834-1896) criticaron los efectos enajenantes que la sociedad capitalista y el desarrollo de la producción industrial estaban generando en la sociedad desde el siglo XIX y culparon a este tipo de producción como la causa del desarrollo caótico del surgimiento de las ciudades y de los barrios obreros marginales. Según estos pensadores, la sociedad requería de una planificación que fuera capaz de retribuir al hombre su condición humana no sólo en relación con el proceso de producción, sino también con su necesidad de plasmar los valores estéticos en todos los ambientes y objetos que rodean su vida social y donde las artesanías ocupaban un lugar primordial.
Las artesanías se entrelazan con otras creaciones de las tradiciones y costumbres populares que constituyen formas sincréticas desarrolladas por comunidades, grupos étnicos y hasta poblaciones que abarcan amplias regiones geográficas, formando parte de las expresiones identitarias de los pueblos. Por otra parte en la creación artesanal interviene el dominio de determinadas técnicas y habilidades manuales que pueden conservarse con muy poca modificación a través del tiempo o evolucionar e incorporar los avances de la ciencia y la técnica.
Dos importantes programas en los que se insertan los conocimientos sobre las técnicas artesanales tradicionales; el sistema de Tesoros humanos vivos (1993) y la proclamación de obras maestras del patrimonio oral e inmaterial de la humanidad (1997), se han puesto en práctica para contribuir a salvaguardar el patrimonio cultural inmaterial como fuente de identidad, creatividad y diversidad cultural.
Los Artesanos: “Tesoros Humanos Vivos”
“Los tesoros humanos vivos son individuos que poseen en sumo grado las habilidades y técnicas necesarias para producir determinados elementos del patrimonio cultural inmaterial y que han sido seleccionados por los estados miembros en tanto que testimonios de sus tradiciones culturales vivas y del talento creativo de grupos, comunidades o individuos presentes en su territorio”. (6)

 

El Programa de Tesoros Humanos Vivos está encaminado a incitar a los Estados a otorgar un reconocimiento oficial a los detentadores de una tradición excepcionalmente dotados de talento, así como a fomentar la transmisión de sus conocimientos, destrezas y técnicas a las jóvenes generaciones.


El primer sistema de Tesoros Humanos Vivos se creó en Japón en 1950, la República de Corea creó el suyo en 1964, Posteriormente otros seis países -Filipinas, Tailandia, Rumania, Francia, la República Checa y Bulgaria- han creado sus sistemas ajustados a sus características y leyes nacionales.
El sistema de Tesoros Humanos Vivos puede estar creado por una ley general sobre la protección del patrimonio, por una ley específica para la creación sistema de Tesoros Humanos Vivos, por un decreto, o por la combinación de ambos. Por ejemplo, tres países, Japón, la República de Corea y Filipinas y de ellos Japón y Corea optaron por la promulgación de una ley general que abarca la protección de los bienes culturales materiales e inmateriales. La ley japonesa está revisada en función de renovar el concepto de salvaguardia del patrimonio inmaterial del país. La principal revisión estriba en añadir las técnicas de conservación de los bienes culturales dentro de los dominios que tienen ya cubiertos por la ley.
Filipinas promulgó dos leyes específicas, la primera ley que crea el sistema de “Tesoro Nacional Viviente” y una segunda ley que designa el organismo encargado de la gestión del sistema.
Existen diferencias en la terminología empleadas por algunos países, por ejemplo: Burkina Faso utiliza el término de “Tesoro Humano Viviente, mientras que Tailandia utiliza “Artista Nacional”. Sin embargo, ciertos estados optaron por un título específico correspondiente a un dominio particular del patrimonio cultural inmaterial, cuando el país se pone en situación de delimitar el campo de aplicación, por ejemplo en el caso de Francia se otorga el título de “Maestro de Arte” reconociéndosele como “Conservador de la tradición de las artes y oficios populares”.
En sentido general estas definiciones se refieren generalmente a individuos poseedores de capacidades notables atendiendo a un alto nivel de excelencia técnica y artística dentro de la práctica de una expresión del patrimonio cultural inmaterial. Las definiciones se refieren igualmente a las capacidades de estos individuos de trasmitir sus conocimientos y manualidades.
Los Estados que deseen establecer sistemas de Tesoros Humanos Vivos deberán dotarse de los medios de administrarlos adecuados a las particularidades y circunstancias nacionales y pueden optar por crear un sistema dentro de una estructura legal o establecer un sistema dentro de medidas administrativas que funcionen en el marco de atribuciones generales de un servicio gubernamental. Pero de cualquier modo es necesario determinar qué elementos del patrimonio cultural inmaterial han de ser salvaguardados a nivel nacional e internacional y cumplimentar las directrices establecidas para la creación del Sistema de Tesoros Humanos Vivos.
Entre los sistemas de Tesoros Humanos Vivos, el sistema francés de Maestros de Arte ha descrito los dominios concernientes al patrimonio inmaterial. Los 63 Maestros de Arte actualmente reconocidos desarrollan sus actividades dentro de los siguientes dominios:


  • Fabricación de instrumentos

  • Estampas y libros

  • Teatro, música y danza

  • Construcciones

  • Textiles y moda

  • Artes de la tierra y el fuego

  • Artes mecánicas

  • Maderas y muebles

  • Metal

  • Bisutería y orfebrería

El sistema francés optó por escoger y restringir su sistema a la actividad artesana, el sistema japonés es igualmente relativamente limitado a dos ámbitos, las artes del espectáculo y las técnicas artesanales. El teatro Nohgaku, Bunraku y Kabuki al igual que la música de corte Gagaku por ejemplo, mientras que por la técnicas tradicionales en la preservación de la cerámica, tejidos, el trabajo de la laca, de maderas y de bambú y el grabado sobre marfil.


El sistema argelino promulgado en 1998, define los dominios siguientes:


  • La etnomusicología

  • Los cantos tradicionales y populares

  • Los himnos

  • Las melodías

  • El teatro

  • La coreografía

  • Las ceremonias religiosas

  • Las artes culinarias

  • Las expresiones literarias orales

  • Los relatos históricos

  • Los cuentos

  • Las fábulas

  • Las leyendas

  • Las máximas

  • Los proverbios

  • Las sentencias

  • Los juegos tradicionales

Como puede observarse los sistemas de “Tesoros Humanos Vivos” varían de acuerdo a las circunstancias de cada país y región, pero resulta muy importante que los dominios enunciados dentro del Patrimonio Cultural Inmaterial estén reconocidos dentro del texto de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial.


La consideración de las personas portadoras de conocimientos tradicionales como “tesoros vivos” que reproducen los conocimientos por las vías no convencionales de la tradición oral y la práctica de técnicas que se reproducen por el “aprender haciendo” introduce una perspectiva diferente de las artesanías y deja atrás aquella visión peyorativa que la ubicaba como un arte menor, expuesta a los intereses lucrativos que atentaban contra su integridad y verdadera significación económica, social y cultural.
Al hablar de artesanía en la actualidad, no se designa únicamente el objeto o el producto de manera aislada, sino a un proceso en el que se involucran elementos económicos, técnicos, productivos, comerciales, estéticos, sociales y culturales de gran complejidad y sobre el que no existe, por lo general, una comprensión cabal de toda su dinámica de desarrollo, ni de los diversos significados de su existencia como expresión social.
La estimación de la artesanía como patrimonio vivo de la humanidad, permanente fuente de conocimiento de técnicas de producción ancestrales que se renueva con cada generación y a su creador, el artesano, como un “tesoro vivo”, portador de un conocimiento y de una sensibilidad creativa sui generis, se encuentran entre estos nuevos enfoques que restituyen la razón histórica y social de esta manifestación como parte de los conocimientos tradicionales. Tal consideración precisa de una especial atención por parte de las autoridades de las comunidades donde ellas se desarrollan para que no se pierdan los conocimientos y valores culturales que encierran y se fomente adecuadamente su desarrollo y continuidad.
La Artesanía y las Obras Maestras del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad.
Existen varios ejemplos de trabajos artesanales y de expresiones culturales tradicionales que incluyen las artesanías y que han sido declaradas Obras Maestras del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. Entre estos ejemplos se pueden citar el trabajo de la madera de los Zafimaniry, comunidad de una zona montañosa del sureste de Madagascar, que se considera la última depositaria de una cultura original del trabajo artesanal de la madera. Son madereros, carpinteros y artesanos desde generaciones, que han creado en torno a esa tradición artesanal todo un conjunto de técnicas y conocimientos prácticos que han puesto en función de casi todos los aspectos de la vida cotidiana. Esta comunidad constituye un ejemplo de la vinculación entre el Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y la Artesanía.
La preservación y conservación de este patrimonio de los Zafimaniry pasa por la organización de talleres sobre la enseñanza y transmisión de las técnicas tradicionales, así como la realización de cursos de formación en métodos de producción y de comercialización.

Otro ejemplo lo constituye “El Espacio cultural de Kihnu”. Kihnu y Manija son dos pequeñas islas del mar Báltico frente a las costas de Estonia que albergan una población de unas 600 personas cuyas expresiones culturales y tradiciones han permanecido a través de los siglos. Durante las largas ausencias de los maridos, hijos y hermanos, las mujeres eran las principales custodias de las tradiciones culturales, las que se manifestaban a través de numerosos cantos, juegos, bailes, ceremonias matrimoniales y formas de artesanía que trasmitían oralmente de generación en generación. El emblema más visible de la cultura kihnu son las prendas de lana, hechas a mano, que aún llevan las mujeres de la comunidad.


Para preservar las técnicas tradicionales artesanales se imparten cursos en las escuelas locales y en los campamentos veraniegos. Un centro cultural polivalente recogerá, registrará, interpretará y presentará el patrimonio material e inmaterial de las islas.

La UNESCO y El “Sello a la Excelencia”
Un nuevo proyecto se desarrolla actualmente específicamente dirigido para estimular la calidad y el reconocimiento de la artesanía en mercado internacional. La UNESCO y la ASEAN (Asociación para el Desarrollo y la Promoción de la Artesanía) han creado en el año 2001, el “Sello a la Excelencia” que reemplaza el Premio UNESCO con el que se galardonaron a 83 artesanos de 4 regiones; África, América Latina, Asia-Pacífico y Estados Árabes recompensados en ocasión de 13 ferias artesanales regionales.
La valoración que se hace hoy en día sobre los efectos de la globalización del comercio y la internacionalización de los mercados sobre las artesanías señala efectos favorables y desfavorables, entre los primeros se señala la difusión y extensión de las ventas de los productos artesanales a nuevos mercados, entre las desventajas, sobre todo para los pueblos que poseen una sólida tradición artesanal pero que no cuentan con instrumentos adecuados que los proteja, se señala el plagio, por lo que se hace necesario ayudar a los artesanos a diferenciar sus obras de las imitaciones baratas que existen en el mercado global.
Existen cinco factores que explican la necesidad de reemplazar el Premio UNESCO de Artesanía por el Sello de Excelencia. (SEAL)


  1. La atribución del SEAL por Sub-regiones favorece la participación de un mayor número de países que en el caso del premio que se organiza a nivel regional.




  1. No existen limitaciones en cuanto al número de candidaturas para el SEAL, lo cual entusiasma a un mayor número de artesanos creadores a someter sus productos. En el caso del premio, se aceptaba un máximo de 10 candidatos por país, mientras que el concurso para el SEAL en Asia central, algunos países presentaron entre 25 y 40 expedientes.




  1. La organización del concurso es más flexible pues (a) la atribución del SEAL no requiere de una feria o exposición regional y (b) los plazos y costos de transporte se reducen debido a proximidad de la sede de la actividad en la subregión.




  1. Los socios organizadores de ferias internacionales tienen una selección más extensa de productos artesanales de calidad que en el caso del premio. El sello de Excelencia es otorgado a objetos o líneas de productos bien precisos y no a artesanos o a sus técnicas.




  1. La concentración de programas y los medios financieros limitados no permiten mantener actividades promociónales al mismo momento.


CRITERIOS DE SELECCIÓN
Un comité internacional de selección, designado por la UNESCO, en acuerdo con el socio organizador regional, decidirá la atribución del Sello (SEAL) sobre la base de cinco (5) criterios que deben ser totalmente satisfactorios para cada producto presentado:


  • Excelencia en la calidad de la confección. Este criterio puede ser demostrado por la utilización de materias primas de primera calidad, por un alto nivel de la técnica utilizada o por la atención especial dada a los detalles de fabricación.

  • Alianza creativa y logro en el uso de prácticas tradicionales e innovadoras en los materiales, la forma y/o el diseño. Esto puede ilustrarse por una hábil combinación entre tradición y modernidad o por la utilización original del color en los diseños y esquemas para la producción de la obra.

  • Respeto del ambiente en los materiales utilizados y en las técnicas de producción. Esto puede manifestarse en la utilización de tintes naturales, fibras naturales, material reciclado a través del uso adecuado de los materiales y los procesos de producción compatibles con la preservación del medio ambiente.

  • Capacidad de colocación en los mercados de los productos artesanales y potencial de difusión en mercados internacionales. Este criterio puede estar ligado a la función del producto, su uso, por parte de compradores potenciales y una equilibrada relación calidad-precio.

La exposición “Artesanía de Excelencia” que se desarrollará en el marco de la Feria Nacional de Artesanía convocada por el Fondo Cubano de Bienes Culturales a celebrarse del 11 al 18 de diciembre de 2005 en el Pabellón Cuba de Ciudad de La Habana mostrará los resultados del movimiento que se desarrolla por la calidad de la obra artesanal y presentará las obras o las líneas de productos que aspiran a la obtención del “Sello de Excelencia”


II.- CUBA: LA IMPLEMETACIÓN DE PROGRAMAS DE APOYO A LA ARTESANÍA
Antecedentes:
El Plan Acción Decenal para el Desarrollo de la Artesanía 1989-1999 de la UNESCO, cuyo objetivo fundamental fue el de propiciar la concertación entre países, instituciones y artesanos en el empeño de salvaguardar el impacto cultural, social y económico de las artesanías, sirvió de marco para el establecimiento de una alianza de trabajo entre UNESCO y el Fondo Cubano de Bienes Culturales con el objetivo de contribuir a dignificar el talento artesanal cubano y a difundir los valores artesanales nacionales y de la región de América Latina y el Caribe.
En el año 1995 coincidiendo con la V Edición de la FIART, la UNESCO selecciona a Cuba como país sede para la entrega del Primer Premio Regional de Artesanía para América Latina y el Caribe. En esta ocasión fue condecorado con el premio el artesano cubano Oscar Patterson, con el conjunto de tabaqueras en piel.
Dos creadores cubanos son condecorados con la prestigiosa Medalla “Picasso”, en el año 1997 durante la VI Edición de la FIART, el ceramista Manuel Hernández y el orfebre Raúl Valladares.
En 1999 coincidiendo con la VII edición de la FIART, se realiza el Catálogo de Artesanías Cubanas, un proyecto de trabajo conjunto entre la UNESCO y el Fondo Cubano de Bienes Culturales, con la asesoría de la Sra. Jocelyne Etienne Nugue, Consultante UNESCO para la Artesanía y Diseño. Esta iniciativa contribuyo a para divulgar los altos valores alcanzados por las artesanías del país en sus diversas manifestaciones y a promover la labor de talentosos artesanos de diversas zonas del país.
Nuevamente en la VIII edición de la FIART en el año 2001, la UNESCO decide entregar en Cuba el Premio Regional de Artesanía para América Latina y el Caribe. En esa ocasión obtiene el reconocido galardón el artesano cubano Juan Antonio Lobato por la pareja de Criollitos tallados en madera. Ese año la UNESCO, el Centro de Comercio Internacional (CCI), la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual y el Fondo cubano de Bienes Culturales, organizan en el marco del Evento Teórico de FIART, las Jornadas Técnicas sobre la Protección Jurídica de las Artesanías con la participación de expertos de las diversas asociaciones y organismos internacionales, así como con la participación de artesanos, empresarios y representantes de instituciones relacionadas con la Propiedad Intelectual de Cuba y otros países de la Región de América Latina y el Caribe.
La IX Edición de FIART en el año 2003 contó nuevamente con el apoyo de la UNESCO en la realización, junto al Centro de Comercio Internacional (CCI), la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Fondo Cubano de Bienes Culturales, de unas Jornadas Técnicas donde se presentó una importante investigación realizada por el Consultores del CCI sobre el Potencial Exportable en las Artes Plásticas y Aplicadas Cubanas.
Entre las acciones de capacitación puede mencionarse el curso para ceramistas, promotores y comercializadores que se desarrolló en el año 1997 en Faenza Italia, con el objetivo de propiciar acciones que pudieran tener un efecto multiplicador en relación con el desarrollo del turismo. Este curso fue auspiciado de forma conjunta por la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe de la UNESCO, El Consejo Nacional de las Artes Plásticas, el Fondo Cubano de Bienes Culturales y el Grupo Polo Cerámico.

En el año 2000, el Fondo Cubano de Bienes Culturales, la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe de la UNESCO y el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías de México (FONART), auspician un curso de tintes naturales para artesanas de la provincia de Cienfuegos con la participación del maestro Raúl A. Pontón, ganador del Premio de Investigación de Tenerife por su trabajo sobre el rescate de las técnicas tradicionales de entintados con recursos naturales.

La Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe UNESCO, convocó en octubre del año 2001, la realización de un Taller de Expertos sobre el desarrollo de la artesanía cubana con la participación de importantes personalidades de diversas instituciones del Ministerio de Cultura, el Fondo Cubano de Bienes Culturales, la Asociación Cubana de Artesanos Artistas, La Universidad de La Habana, la Oficina Nacional de Diseño Industrial, el Centro Nacional para el Trabajo Comunitario y el Instituto de Diseño Industrial, así como de artesanos, artistas plásticos y diseñadores que debatieron la situación de las artesanías cubanas a partir de un Documento base “ La Artesanía Cubana: elementos para un debate en torno a su desarrollo perspectivo”, de la especialista Surnai Benítez Aranda y de 4 temas presentados en forma de preguntas relativas a los aspectos prioritarios de una política de desarrollo de las artesanías cubanas, el rol que deben desempeñar las instituciones, la necesidad de un trabajo integral y la proyección de la formación y capacitación de los artesanos. Este Taller se evaluó como una reflexión necesaria en torno a temas de gran complejidad y trascendencia, y como una referencia necesaria para enfocar la solución de los diversos problemas planteados.

Bajo el auspicio de la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe UNESCO (ORCALC) , el Fondo Cubano de Bienes Culturales y los Ministerios de Cultura y Turismo de Cuba, se inicia este año 2000 el Proyecto “Rescate del Bordado en Cuba” en su primera etapa, que se desarrolló a manera de talleres de capacitación, con la participación de unas 70 personas entre artesanas, diseñadores y comercializadores de la zona central del país, Cienfuegos, Trinidad y Sancti Spíritus, en un trabajo de actualización impartido por expertos de Brasil, México y España.



Posteriormente, como parte de este proyecto, el Centro Nacional de Artesanía del Fondo Cubano de Bienes Culturales convoca a la diseñadora cubana Jacqueline Fumero para que trabaje con un grupo de artesanas de Trinidad entre las que se encontraban Lourdes Milán, Teresa Toscano, Diana Arboláez, Soledad Naranjo, Lucía Jiménez, Marcia Rodríguez, Nayvis González, Denia Ramos y Zaida Ramos, y prepare una colección retomando las técnicas del deshilado y el bordado de esta región para llevarlas a un concepto de diseño de piezas del vestir como colección. Estas piezas fueron exhibidas en la pasarela de FIART 2003 y despertaron gran interés por las potencialidades que evidenciaba en cuanto al uso renovado de una tradición artesanal, la nueva impronta que imprimía al producto el diseño y por las posibilidades de inserción de estos productos en el mercado turístico, local e internacional, a partir de una estrategia única e integral que vincule diseño, producción y comercialización de estos productos de gran valor como expresión de identidad y creatividad.
Actualmente la UNESCO desarrolla el proyecto denominado “La artesanía como factor de desarrollo socio-cultural y económico en Mesoamérica y Caribe Latino” que abarca a 10 países de la Región. Cuba, que forma parte de este proyecto se ha propuesto desarrollar una serie de iniciativas encaminadas a potenciar el trabajo de las artesanías, fundamentalmente de aquellas que han experimentado un significativo crecimiento asociado al desarrollo del turismo y que generan ingresos económicos para colectividades que las producen. Ese es el caso de las artesanías de Trinidad y específicamente de las tejedoras y bordadoras que utilizan los conocimientos de las técnicas tradicionales y están necesitadas de una reorientación en los diseños, apoyo en la utilización de materiales de mejor calidad y en la elaboración de nuevas estrategias de comercialización de estos productos.
Trinidad y su patrimonio artesanal
La Villa de Trinidad y el Valle de los Ingenios fueron declarados en el año 1988 por la UNESCO “Patrimonio de la Humanidad”. Esta villa fue fundada por Diego Velázquez en el año de 1514, y se encuentra en la región central del país, en la Provincia de Sancti Spíritus, custodiada al norte por las montañas del Escambray y al sur por el mar Caribe.
Las riquezas que guarda la Villa de Trinidad abarcan un espectro de expresiones que hablan de las particularidades del desarrollo endógeno de una región muy singular. De Trinidad salieron hacia el continente Americano varias expediciones de conquistadores como la de Francisco Hernández de Córdova en 1517, y la de Hernán Cortés en 1518. En el Siglo XVII, se practicó el comercio de contrabando de tabaco y ganado. Posteriormente en el siglo XVIII la producción de azúcar alcanzó un importante desarrollo y entraron en auge la agricultura, la ganadería y el cultivo del tabaco, trayendo prosperidad a esta villa que fue experimentando un crecimiento significativo hasta mediados del siglo XIX.
El diseño urbano de Trinidad y sus edificaciones datan de más de dos siglos de existencia. Los ingenios azucareros, los palacetes hechos de piedras y tejas y los ambientes urbanos de las plazas y parques fueron expresión del desarrollo del comercio y la industria alcanzado durante los siglos XVIII y XIX y hablan de los gustos y las aspiraciones de una clase social que conservaba el orgullo por su estirpe noble y el gusto por la moda europeizante.
En su arquitectura, en el mobiliario y decorado de sus casas y en los ambientes urbanos de las plazas y parques se materializó el gusto de las familias acaudaladas de la sacarocracia. Junto a estas expresiones que hablan del linaje de esa clase, perduran también las tradiciones heredadas de los esclavos, de los campesinos, y artesanos, constructores también de una cultura a partir de los conocimientos traídos de tierras africanas y españolas.
Con sus calles empedradas, Trinidad constituye un reservorio de conocimientos artesanales tradicionales, en sus plazas y mercados se aprecia el trabajo de los cesteros que tejen diversos productos utilitarios como canastos, jabas y sombreros realizados fundamentalmente en yarey, con las técnicas del tejido directo que es aquella en la que el artesano va dando forma al objeto que teje sobre sus piernas. Entre el repertorio de objetos, además de los utilitarios, encontramos los diversos animalitos tejidos en yarey del que fuera un destacado cultor el desaparecido Rafael Zerquera, muestra de la fantasía y la imaginación popular mezclada con las tradiciones de las fiestas sanjuaneras, y que se continúan realizando hoy como juguetes tejidos en yarey, parte de una renovada tradición.
La alfarería, la ebanistería y la herrería forman parte del patrimonio artesanal de esta Villa, que cuenta además de los conocimientos tradicionales trasmitidos por la vía de la familia, del taller artesano y de la oralidad, con una Escuela de Artes Plásticas donde se imparten talleres sobre diversos oficios artesanos de modo que en los jóvenes estudiantes se unen arte y artesanía en un amplio concepto de la creatividad y de la identidad cultural.
Continuadoras de los conocimientos heredados por las abuelas, las técnicas de bordados y tejidos de Trinidad son reconocidos como unas de las riquezas tradicionales de esta villa.
El investigador Dennis Moreno describe de este modo esa riqueza del conocimiento tradicional:
“En los antiguos armarios trinitarios trabajados con maderas preciosas, aún se conservan finas y valiosas piezas de randa aplicadas en obras de lencería, sobrecamas tejidas a crochet, manteles, blusas, pañuelos y tapetes confeccionados con el método del frivolité, y muchos otros artículos” (7)
Las artesanas de Trinidad son un patrimonio vivo de conocimientos sobre las técnicas de tejidos y bordados entre los que se encuentran el encaje de bolillo o catalán y el de Tenerife, que hacen alusión a la procedencia española, aunque los investigadores españoles ubican la génesis de este último en las zonas de Cataluña y Salamanca desde donde se trasladó a Tenerife.
Las provincias centrales del país asimilaron las tradiciones y costumbres de los emigrantes españoles asentados en estos territorios para dedicarse a las labores agrícolas, fundamentalmente al cultivo del tabaco y en especial la emigración canaria que ha dejado su impronta en las costumbres de esta región.
El tejido a crochet es una de las técnicas más difundidas, en la tradición de tejidos de esa región y en el resto del país. Dennis Moreno cita el siguiente repertorio de piezas tejidas a crochet:
Sobrecamas

Manteles


Medallones

Pullovers

Canastilla

Abrigos


Ponchos

Estolas y bufandas

Medias /escarpines

Vestidos


Sayas

Blusas/camisetas femeninas

Bolsos y carteras

Chinelas


Pamelas

Ropa interior femenina

Monederos

Pañuelos


Cuellos

Tapetes


Puntas o encajes
Mientras que con el tejido se va construyendo la pieza puntada a puntada y la forma decorativa y la función están estrechamente enlazadas en un todo, el bordado es un dibujo sobre un soporte, de manera que ese dibujo puede realizarse antes o después de la terminación del objeto. Cuando se utilizan aros para realizar el bordado, por lo general este se realiza con la parte de la pieza trazada o cortada.
Los procedimientos de bordados pueden ser a mano o a máquina, o una combinación de ambos, entre los bordados característicos de esta región se puede señalar el bordado al calado, el deshilado, el bordado al pasado, el bordado en cruz, las Randas, el bordado Richeliu, etc. El bordado con incrustaciones se trabaja utilizando formas recortadas de otras telas contrastantes.
Otros trabajos tradicionales de gran colorido y belleza dentro de las técnicas de recortería textil o ”patch work” en la que se emplean sobrantes de telas de diferentes estampados que se van guardando hasta tener la cantidad necesaria para la confección bien en forma de tiritas rectangulares o por la conocida popularmente como técnica de yoyitos y que consiste en la unión de pequeñas aplicaciones de forma redonda que han sido recortadas y cosidas previamente con la que las artesanas confeccionan manteles, sobrecamas, y que han sido llevadas a otras piezas del vestir como chalecos, o como parte de elementos decorativos en muñecas, tapices y cojines.
En el pasado, la tradición de tejidos y bordados formaba parte de un modo de vida que reproducía un concepto discriminatorio de género, estos trabajos formaban parte de las labores que ejercían las mujeres en su hogar y su conocimiento era expresión de la preparación que las mismas tenían para asumir las funciones de madre y ama de casa, en la elaboración de su ajuar de bodas o de las canastillas de sus hijos. Con el tiempo y la incorporación de la mujer a la vida social, estos conocimientos corrieron el riesgo de quedar en el olvido, pero en Cuba muchas de estas labores que forman parte del conocimiento trasmitido de madres a hijas, han servido también como complemento de la economía familiar y para suplir la falta de piezas del vestir que no se encuentran fácilmente en el mercado industrial producto de los rigores a que se ha visto sometida la economía cubana por el bloqueo económico de los Estados Unidos, de modo que el conocimiento tradicional popular ha ayudado a las familias cubanas a solucionar problemas del ajuar doméstico y personal y lejos de mantenerse como un conocimiento aletargado, ha estado vivo, inserto en la producción y reproducción de los medios de vida de esas familias. Posteriormente, cuando el turismo tomó auge a mediados de la década de los años 90, ese conocimiento de la tradición mostró su rostro identitario y se desplegó con toda su fuerza convirtiéndose en un importante recurso de la sostenibilidad económica de esa comunidad.
En el proceso de adaptación de las artesanías a las nuevas exigencias del gusto y la vida contemporánea, surgen también nuevas necesidades de formación de los artesanos. En este sentido el diseño constituye uno de los elementos más dinámicos e importantes, tanto en su valor proyectual como en lo relativo a la renovación de los atributos externos de un producto que conserva su función originaria.
Entre las iniciativas encaminadas a la capacitación del sector artesanal se aprecia una tendencia a orientar al artesano en el diseño de sus productos. Existen experiencias interesantes en las que se vinculan a artesanos y diseñadores en equipos multidisciplinarios. Esta asociación permite innovar y desarrollar la creatividad aprovechando el potencial que cada cual aporta.
Estos conceptos parten de la necesidad de enfrentar los nuevos retos que impone el mercado globalizado, y la necesidad de adquirir conciencia del importante papel que desempeña la información, el conocimiento de las tendencias de un mercado cada vez más especializado.
Lógicamente, las estrategias de desarrollo de este sector deben atender no sólo a la renovación y la creatividad ajustada a la demanda del mercado y los nuevos requerimientos del público consumidor, sino también la autenticidad y la preservación de la creatividad popular, que son un verdadero valladar ante el riesgo de una homogenización plegada a las exigencias del mercado.

III.-UNA NUEVA ALIANZA TRIANGULAR PARA LA SALVAGUARDIA DEL PATRIMONIO Y EL FOMENTO DE LA CREATIVIDAD
Nuevamente se retoma un proyecto que parte de los valores tradicionales de la artesanía de Trinidad, ahora bajo nuevos conceptos y preceptos de trabajo. En esta ocasión no solo se desea llamar la atención sobre los valores del tejido y el bordado de Trinidad como un reservorio de tradiciones y de identidad cultural, sino que se buscará la manera de establecer una alianza creativa entre tres elementos muy valiosos, los diseñadores profesionales portadores de conocimientos y conceptos acerca de los parámetros y tendencias actuales de de la moda, las artesanas bordadoras y tejedoras de Trinidad, conocedoras por tradición de las hermosas técnicas de tejidos y bordados que servirán de inspiración al trabajo de estos diseñadores y que aportarán su maestría y oficio y el contexto de Trinidad, una villa rica en historia y de un singular encanto en sus paisajes y entorno urbanístico, declara por la UNESCO “Patrimonio de la Humanidad”.
La alianza entre diseñadores y artesanas está dirigida a contribuir a la renovación del producto, en este caso de las confecciones y la línea de lencería. Pudiera pensarse que tal propósito pone en riesgos la preservación de la tradición al promover una transformación del producto, sin embargo el exceso de celo en la preservación puede conducir a que el producto artesanal pierda interés para el consumidor y que esto traiga como consecuencia una disminución de sus potencialidades económicas y comerciales.
Uno de los problemas que se afrontan en relación con los diseños de las confecciones tejidas y bordadas por artesanas tradicionales es la falta de un tallaje adecuado y la copia de prendas provenientes de la producción industrial que entran miméticamente en la circulación y el gusto de determinados sectores de la población.
Una “modernización” que parta de la copia del éxito de producto similar, pero de factura industrial, puede conducir a un desajuste del necesario equilibrio entre forma y función y a la pérdida de los elementos identitarios.
Los diagnósticos realizados por el Centro Nacional de Artesanía del Fondo Cubano de Bienes Culturales han detectado grandes potencialidades comerciales para los bordados y tejidos de Trinidad, sin embargo existen una serie de problemas que dificultan una adecuada inserción de estos productos tanto en el mercado nacional como en el mercado de exportación, entre estos problemas se encuentran, la necesidad de actualizar los diseños, un suministro estable de materias primas de calidad y una adecuada estrategia comercial de estos productos.
En un estudio realizado en octubre del 2003 por un Consultor Internacional del Centro de Comercio Internacional (CCI) sobre el “Desarrollo y Promoción de las Exportaciones de las Artes Aplicadas Cubanas”, este señaló entre las tipologías comerciales de colecciones de productos con elevadas posibilidades de crear colecciones diferenciadas y singulares para el acceso a nuevos mercados las siguientes:
La Moda: Integrarían las colecciones de ropa para mujer en chalecos, blusones, camisas, vestidos, pañuelos, y otros, desde un criterio singular que podría denominarse “ Moda cubana”, con predominio del blanco y con incorporación de encaje, bordado, tejido, deshilado, entintado y decorado.
Complemento personal: Integraría las colecciones de joyería, joyería de autor, alta bisutería, bolsos, cinturones, zapatos, carteras, sombrerería y abanicos, orientándose hacia las colecciones textiles de “moda cubana” antes definidas.
Ambiente y decoración: Integraría las colecciones de ropa de cama, baño y mesa, “parches”, orfebrería, objetos torneados, marquetería, muebles de jardín, fibras y vitrales artísticos, generándose una oferta propia y diferenciada para diseño y arquitectura interior, complementándose con los objetos.
Lámparas: Integraría las colecciones lámparas “Tiffany” y dobladas relacionándose con la colección “Ambiente y decoración”
Servicios de mesa: Integrarían la colección de determinados objetos de madera tallados y torneados, vajillas, vasijas y ciertos objetos de papier mâché.
Artesanía del tabaco
  1   2


Verilənlər bazası müəlliflik hüququ ilə müdafiə olunur ©kagiz.org 2016
rəhbərliyinə müraciət